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14/02/11

Be my Valentine...
     Ella siempre persiguió el amor. Se sentía merecedora de él; la soledad la desesperaba. El otro día tomando un café me contó su más reciente "fracaso": Luego de mucho tiempo sola conoció a alguien aparentemente especial y seguramente tenía sus virtudes y defectos como todos pero a primera vista era "the one"- me dice con una sonrisa-


La historia era la de muchos: mucha atracción, mucha "carencia" de ambas partes, combinación peligrosa pues nubla nuestra razón. Hay que reconocer que por más libres e independientes mujeres somos y siempre nos ilusionamos un pelín más que ellos. Una llamada telefónica acabó con sus ilusiones, pero yo le digo que nadie le quita lo bailao y que la veo madura y más linda que nunca. Ella es tan dulce y maestra de los pequeños detalles, me confesó que al mes de relación ella iba a hacerle un regalo que iba a decir más que mil palabras...(una gema en forma de corazón)

  El amor es inmenso como el mar y si uno no sabe nadar... se queda contemplando. Entonces no hay que temer a la inmensidad. Hay que prepararse como todo en la vida. Tomar los aparentes fracasos como experiencias, lo primero es amarse a uno mismo para luego tener la capacidad de amar a los demás. No corras detrás del amor pues está en tu interior, refléjalo, ilumina tu entorno con él y verás los resultados... celebra el 14 pero no olvides que el Amor te acompaña día a día.

4/04/10

Cayetana



Por Noelia Girón



Su solo nombre bastaría para tenerla viva en mi memoria, pero Cayetana era más que una palabra que podía deletrear y jugar buscando sonidos, rimas, ideas. Las palabras, además, me enseñaban a observar.

Encontré así que Cayetana no sólo era un nombre interesante. Su dueña era una mujer de rasgos singulares en su persona y en su trato. Me decía "señorita" (yo tenía 8 años) y respondía siempre con un respetuoso "señora". Ahora en la lejanía del tiempo la recuerdo y ella viene como era : una dama.

Lo singular en esta dama es que tiene la cara tiznada , con un tizne de carbón de piedra con el que trabajaba para mantener a su numerosa familia. Su hogar era una habitación llena de niños "mis hijos" -decía - y yo pensaba: "algunos tienen que ser sus sobrinos".

Los niños y el marido al que no recuerdo haber conocido han desaparecido en el pasado, sólo queda ella con su elegancia en medio de la pobreza de su vestido; la blanca sonrisa y los negros ojos de brillante mirada como los mejores cosméticos en su cara tiznada.

Cayetana es para mi un símbolo de la mujer que lucha por la vida sin amilanarse ante las dificultades !Cómo hacía para sonreír si su faena del día era la misma de ayer y la misma de mañana! Una mujer que podría haberse sentado a estirar la mano, abrumada por las necesidades pero que, empujada por esas mismas necesidades caminaba con la frente en alto; la cara y las manos, tiznadas por su oficio de carbonera, entregadas a la amistad, al respeto y afecto. Así entró para siempre en mi memoria.